a ti que aún no sabes los besos que te caben en la boca, a ti que has comprendido que a veces el olvido se equivoca. A ti que has detenido con un beso el reloj, a ti que me enfermas, a ti, que eres mi envenenada medicina.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario