sábado, 30 de enero de 2010


hay dos formas de remediar el mal de amor, una es otro amor que te renueve y la otra, al sentir un eterno dolor que es imposible de soportar, caminamos hacia el mar lentamente inconsientemente o no, contando los pasos uno por uno hasta sentir que nuestros pies se hunden en la arena mojada y nuestras manos son dueñas de los bellos corales que se encuentras en lo mas profundo, no pueden salir afuera, nuestra cabeza no se asoma, mira desde abajo el insólito mundo del sufrimiento y de a poco deja de moverse empezando a renovarse en alma pero no en cuerpo, y es en ese instante en el cual nuestro cuerpo se desvanece como desmayandose o desplomandose sin hacer un mínimo sonido. Unicamente las burbujas se adueñan del paisaje y se hacen parte del gran final para este espectaculo.

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